jueves 6 de septiembre de 2007
DIA 2 - Bis
Cuando volvemos del break, Gordis está con otra gordis, su jefa, una mujer con cara de no soy mala soy disciplinada y un par de tetas de lo más intimidantes. Gordis Tetotas le pregunta a Gordis Chayanne qué onda con nosotros. Gordis Chayanne responde cómo una madre que cuida a su cría: “son de lo mejor, van a ser grandes agentes de atención al cliente”.
Nos vamos. Salgo junto al chico Martínez de Hoz. Le pregunto qué tiene que ver con Alfredo Martínez de Hoz. Me dice que es su abuelo, de parte de madre. Le pregunto a qué prelatura pertenece. Me dice que al Opus Dei. Le digo qué bien, qué bueno. Ya tengo a mi operador nacionalsocialista favorito.
miércoles 5 de septiembre de 2007
DIA 2 – Sí, confirmado: me están cagando.
quiero llamar este teléfono
hace turituriturí.
Luego se detiene y luego
otra vez, turiturí, pero más corto.
¿Me puedes ayudar?”
(Un cliente)
Cinco y cincuenta y ocho cruzo la puerta de calle. “Conviene llegar y 56, y 57… por el ascensor”, me dice chica que salió a fumar, buzo turquesa con pelo negro mojado rulo pegado sobre la frente, muy Néstor en bloque. Gordis Chayanne no me dice nada pero sabe: soy el que llegó tarde ayer. Muy bien, estamos mejor.
La pregunta sobre el barrio va a dominar la mañana. El consejito es que los que vivan cerca se agrupen y tomen juntos el mismo bondi, como para ir formando esa categoría tan imprescindible que las empresas conocen como “equipos”, que después se va a llamar “team” y si hacés lo que hay que hacer lo vas a liderar y te vas a llamar team leader. El team leader es uno que tiene la poronga chiquita, pero le hicieron creer que la tiene grande, sólo porque la tiene “un poco más grande” que el resto de nosotros, trabajadores a sus órdenes. Bueno, nada, que juntarse para venir. Por ejemplo: si le digo al rugbier de GEBA y al chico que borda y a mi nuevo amigo que estudia RR.HH que cómo la ven la de venir juntos, ya no seremos un grupo: seremos un equipo. Así se inicia el camino del triunfo en el fascinante universo del telemarketing, parece.
El primer ejercicio real, sin embargo, nos lleva hacia otro lugar: menos corporate, más dramático: dramático en todos sus sentidos. Gordis Chayanne dice que vamos a practicar cómo se atiende el teléfono, aunque ella no dice teléfono: dice cliente. Bueno, que al cliente se lo atiende así: nombre de la empresa + mi nombre es Alejandro + en qué puedo ayudarle. Vamos a estar atendiendo clientes de una de las grandes compañías de telefonía móvil de España y, sabrán, no podemos fallarle a una de las grandes empresas de telefonía móvil de España. Para eso nos van a pagar todo esa guita que nos van a pagar a fin de mes.
Estoy sentado en el fondo y no puedo identificar al vocecita trémula que dice: “Buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?”. No, está mal: olvidó su nombre propio. Vamos de vuelta. “Buenos días, ni nombre es fulano, en qué le puedo ayudar”. No, mal otra vez: es “en qué puedo ayudarle” y no “en qué le puedo ayudar”. Las fórmulas son las fórmulas y una leve alteración de los componentes puede arruinarlo todo. Una vez más: “buenos días, mi nombre es fulano, en qué puedo ayudarle”. Bien, Gordis Chayanne está satisfecha. Ahora todos, uno por uno: me toca a mi, lo digo bien y de golpe siento que mi futuro se ilumina.Otra: Gordis pide que todos hagamos el ring del teléfono, digo, la onomatopeya, la imitación del sonido, eso. Ahí es cuando unas veinte personas, a las seis y media de la mañana, en un edificio del microcentro, juntan las voces y dicen: riiiiiing… riiiiiiing… Esas cosas suceden mientras la ciudad duerme. Me voy al break pensando que Gordis tiene una formidable capacidad de superarse a sí misma. ¿Qué nos hará hacer mañana? Casi no puedo esperar.

