“Mire, que un caballero
(Una clienta)
¿Cuándo se termina el franco? ¿En qué momento?
¿Es cuándo empezás a pensar, a sentir, que ya se termina?
En el instante en que ingreso mi clave acd, técnicamente: allí se termina.
Pero, en rigor, el franco había terminado diez minutos antes, cuando me bajé del 152.
Pero, en rigor, el franco había terminado media hora antes, cuando me subí al 152.
El franco termina cuando lo único que queda por hacer es esperar a que termine.
Mi día 12, también, fue somnífero. Como sea, ya estamos de vuelta.
Bueno, resulta que esto se llama call center Off Shore. Viene ser el call que atiende clientes de otros países. Yo soy, entonces, un agente off shore. Nunca había sido un tipo off shore antes. Este trabajo te sorprende todos los días.
El universo call center va de a poco desarrollando su mitología fundacional. Hay una anécdota que da vueltas por los boxes de todo Buenos Aires: una señora, en su casa de Madrid, en su casa de Barcelona, según la versión que te toque, ve en las noticias de la tele que se está incendiando el edificio de su compañía de celulares. Rápido, marca el número de atención al cliente. La atiende alguien de este lado, podría haber sido yo mismo, y la señora, instinto de abuela, le dice: ¡Vete de allí, hijo! ¡Vete ahora mismo que te vas a prender fuego!
Hoy me crucé a mi ex formador, el de las vacaciones en Las Toninas. Me dijo que lo importante, en esta etapa, es ponerse canchero con el glosario, porque ahora es cuando más se te escapan esos argentinismos impertinentes que dejan a los españoles medio de culo.
Así que repasamos:
Celular se dice terminal
Clickear se dice pinchar
Ocupado se dice comunica (esto en serio: si un tipo les dice “pero es que mi línea comunica” les está diciendo que le da ocupado. Posta.)
Numeral se dice almohadilla
Problema se dice incidencia (problema, parece, es muy grave, mete un poco de miedo. Así que diciendo incidencia no debería haber problema)
Centavos se dice céntimos
Tarjeta se dice cupón
Lapicera se dice Boli (¿tiene boli para apuntar?)
Días corridos se dice días naturales (a partir de hoy, diez días naturales)
V corta se dice Uve
Manejar es conducir (En su momento, Gordis Chayanne no explicó que allá manejar es pajear, pero no sabía cómo decir pajear y hasta que apareció el formal masturbar pasaron unos segundos de lo más incómodos)
Video se dice vídeo (Es tremendo que algunas ya las sepamos sólo de tantos discos de Sabina que hay dando vueltas)
Señor Carlos se dice Don Carlos (otros nombres mi Manual no especifica)
Hoy lo que no funciona es la tecla siete del tablero numérico, así que cada vez que un cliente me dicta su número, tengo que ir al qwerty. El head set tampoco hoy tiene almohadilla, pero sí el emparche con cinta adhesiva, que ya es parte de su diseño.
Me pruebo en la habilidad del telemarketer con experiencia: hacer alguna otra cosa mientras se resuelve una llamada. Leer, por ejemplo.
Me va mal.
O no leo, o no escucho. O termino leyendo lo que alguien me dice por el auricular: un desdoblamiento imposible. Supongo que es de esos saberes que llega con los años, con la puesta a punto del oficio.
Me traje “¿Quién habla? Lucha contra la esclavitud del alma en los call centers”. Es un libro compilado por los Teleperforados, que siguen sin aparecer acá adentro, y otras organizaciones molestas para la industria. Hay que leer sin que nadie sepa que estás leyendo, así que pongo el libro bajo el buzo, pero el buzo no puede estar en el box, así que pongo el buzo bajo el monitor. La verdad, se hace difícil. digo, no conviene traerse Los Sorias.
Mientras una señora me explica que le descontaron no sé qué cosa no sé bien cuando, trato de completar este párrafo: “El salario remunera, de manera personalizada, la autogestión de la obediencia. Un valor-obediencia. El trabajo y el proceso económico mismo aparecen más que como un proceso de producción, como un proceso de (auto) control”. Creo que la señora cortó cuando iba por “proceso económico”.
Seguimos sin supervisor, sin supervisora. Seguimos siendo de nadie.

