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miércoles 10 de octubre de 2007

DIA 24 – Bis (Tu almohadilla me completa)

Ayer finalmente tuvimos que venir, un rato, no fueron más de dos horas. No les tocó a todos, me tocó a mí. También estaba Chico TV. Me dicen que la alteración de los francos es común. No siempre son lindas las cosas que me dicen.
De todas formas, para algo sirvió: Pequeña P nos repartió, 23 días después de haber empezado a laburar, nuestras correspondientes almohadillas para el head set. Nos dijo que las cuidemos y que hay que llevárselas a casa. Que al que la pierde se la descuentan del sueldo y que eso es porque en las páginas de Internet se dicen muchas boludeces de head set rotos y sin almohadillas.

lunes 8 de octubre de 2007

DIA 24 – Basura new management

Ah, bueno: globos.

Hoy llego al call, cruzo la cortina de hierro, saludo como si conociera de toda la vida a los dos morochos de gorra que siguen con las mismas hojitas A4 sobre la misma mesa descolada, subo escalera uno, subo escalera dos, salgo al piso y, cuando avanzo hacia mi fila de boxes, el espectáculo me para en seco: todo el piso está adornado con globos de colores.

Hay un globo por box, más algunos ramilletes en las paredes. Y están distribuidos así: de cada posición, sale un palito plástico, como una antena, que sostiene en la punta un globo rojo, o azul, o blanco. Creo que Francia es el país de origen de esta empresa, en el caso que esta empresa de verdad le importara tener uno. Así que supongo que la elección de los colores quiere proyectar la bandera de la patria.

Saludo a mis compañeros, me siento en el box, empiezo a abrir los programas, me logueo, todo sin dejar de mirar el absurdo y estúpido globo azul que corona mi puesto de trabajo. Atiendo a los veinte primeros clientes sin sacarle los ojos de encima al muy turro que, en el aire quieto de la oficina, ni se inmuta. Creo que mi globo y yo no tenemos piel.

Pequeña P me mira como diciendo viste, qué buena sorpresa. Y yo le devuelvo la mirada como diciendo siiiiií, re buena, mata mil. Es capaz de estar esperando que vaya y se lo agradezca.

De verdad no sé cómo tomármelo. ¿Esta es la idea que tienen de buen trato? ¿De buen clima interno de laburo? ¿Y quién lo decidió? ¡¡¡Por Dios, haber estado en la reunión donde se discutió el tema globos!!! Verle la cara al jefe que le puso fe a la propuesta, que creyó que esto era una buena idea, que la aguantó cuando alguien la quiso bajar, que se enamoró de sus globos, que se fue a la casa contento, sabiendo que los globos estarían allí mañana. ¿O tengo que pensar que esta es la victoria de un cínico? Hey, un momento…

Salgo de primer break y miro la postal: el piso entero manchado de rojoazulblanco, como obligándose a un júbilo que no tiene, no naturalmente. Con mi mejor cara de pelotudo camino entre los boxes y cuento. La primera vez me dio 232 globos. La segunda, 237. En cualquier caso, algo no me termina de cerrar, no sé bien cómo explicarlo: es como estar delante de alguien que toda la vida quiso pochoclo y que de golpe empieza a querer palomitas. El lugar parece estar celebrando un Día de Acción de Gracias o algo con un nombre así. Pienso: basura new management.

Supongo que viene a ser la inauguración oficial del edificio, algo de ese calibre. Paso por momentos en donde realmente no lo puedo creer. Los estados van de la risa a la pena, de la pena a las ganas de ir por un alfiler.