(Una clienta)
Hoy… hemos recibido la palabra: La Palabra.
Allí está lo que hay que saber. Y si no está allí, entonces es porque no necesitás saberlo. Cómo decir qué, y cuándo decirlo: gracias al Cielo, se me caen las respuestas de las manos ¿No sé si se dan cuenta del valor que ha llegado hasta nos, voces susurrantes de la ardiente patria head set?
Las complejidades de una exitosa sonrisa telefónica, por ejemplo, sus secretos milenarios, su saber y su ley ¿Querés ser un sonriente telefónico? A ver, tomate un minuto, mirate al espejo de cerca ¡de más cerca! hasta empañar el vidrio, hasta verte a vos mismo en el fondo de tus ojos, y preguntate: ¿De verdad lo deseo? ¿Estoy seguro? ¡¿Me va la vida en eso?!
O el glosario, cómo decir lo que hay que decir, y decirlo bien, y decirlo con la frente alta, dignísimo como un samurai, batallante y honorable, haciendo tronar la voz para que todos nos escuchen: ¡almohadilla, presione almohadilla!
O la teoría de los túneles oscuros. Para no perderte en el camino de las sombras, para resistir la ferocidad del lado oscuro, aquí está.
Mi dogma inagotable, mi guía categórico, mi padre, mi tutor y mi encargado. Hoy nos dieron la palabra: La Palabra. Hoy nos dieron el Manual Para Nuevos Ingresos.

