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martes 11 de septiembre de 2007

DIA 6 – No mentirás (o en todo caso, lo vamos viendo)

Mi profe (no se dice profe, se dice formador). Bien, mi profe me explica que no debemos decir dónde estamos.
-¿Cómo es tu nombre?
-Seselovsky
-Bueno, nunca digas dónde estás.
-¿Qué hago si un cliente quiere saber?
-No te van a preguntar.
-Alguien puede llamar y querer saber desde dónde lo estoy atendiendo.
-Entonces decile que por razones de seguridad la empresa no informa el lugar físico de atención al cliente.
-¿Eso no es mentir?
-No, es así, es por razones de seguridad.

Me quedo, no puedo no quedarme. Y me pregunto: ¿qué me están pidiendo? Debe ser por razones de seguridad, claro. Cómo van a pedirme que falte a la verdad, no se me ocurre. No debe tener nada que ver con que a un cliente español le disguste que su empresa negrée jóvenes precarizados del tercer mundo y que aproveche sus economías devaluadas para pagar un tercio de lo que debería pagarle a un joven español que lleva el acento como Dios manda y qué joder. Seguridad, eso mismo. Además, lo dice la Palabra: lo dice mi Manual.

En la sala de break, escrita a mano, con letra prolija, sobre una hoja cuadriculada, alguien dejó esta frase: “no se han creado las vallas que le digan a la iniciativa y el talento del hombre: hasta aquí haz llegado, no pasarás”. Linda, en serio: te re pone las pilas. Después volvés al box y con esa energía te comés crudo al primer catalán que se quiere bajar un ringtone de Miguel Bosé.

En el salva pantallas de mi monitor dice: resolución en la llamada = satisfacción. La frase bailotea por toda la pantalla, choca con los bordes internos y te recuerda que, siempre, siempre, resolución en la llamada es igual a satisfacción. La leés unas 112 veces por día, promedio. Posta, las conté.

Richard Ricotero trabaja en un Coto. Es morocho, delgadito y tiene la bendita capacidad de reírse y contagiar lo que se ríe. Richard y yo hablamos de recitales. Después de fútbol. Después de la policía. Viene el chico de la Hoz, cuya ignorancia del mundo es un canto a la vastedad de las cosas. Como no entiende muy bien de qué se trata, pregunta: ¿qué quiere decir yuta? Le explicamos. Y al rato: ¿Qué quiere decir cobani? Le explicamos. Y al rato: ¿Rati es porque son como ratas? No le explicamos más. El chico de la Hoz se enfurece: paren che, los policías no son ratas, eh. ¡No son ratas!